miércoles, 1 de octubre de 2014

DECORACIÒN: Estilo ECLÈCTICO

El estilo ecléctico

Ausencia de reglas

 | Autor: Judith Miller

Salón
Por definición, los interiores eclécticos se inspiran en gran variedad de fuentes hasta crear su propio estilo. La doctrina artística del eclecticismo se basa en la noción de que ejemplos de cualquier gran estilo, incluso aunque parezcan incompatibles entre sí, pueden combinarse con el fin de crear un resultado de gran belleza. Así, piezas cotidianas pueden reunirse con acierto si se eligen con seguridad y gracia. En este sentido, se distingue de otros estilos de decoración por su falta de reglas.

No existe una forma correcta o incorrecta de combinar las cosas, si bien ciertas combinaciones pueden herir sensibilidades o resultar desagradables a la vista. No obstante, sigue siendo un estilo muy personal, y ahí es donde reside su fuerza. Puede resultar divertido y dramático, espiritual y sensual, excéntrico, atrevido y colorista, o una combinación de estas cualidades. Lo que no será nunca es insulso, sino más bien una forma bastante original de crear entornos que reflejen un gusto por la belleza de otras culturas y épocas.

De todo un poco

En sus manifestaciones menos afortunadas, el eclecticismo puede resultar una confusa mezcla de mobiliario u objetos sin nada en común que crean un ambiente de desorden y caos. Por el contrario, cuando las piezas se eligen con cuidado y se combinan con talento, demuestra el grado de belleza y armonía que puede conseguirse con objetos relacionados entre sí, de formas similares o colores que combinan. Por encima de todo, simboliza lo único, lo interesante, lo inusual.
Decoración ecléctica El gusto ecléctico alcanzó su punto culminante en la época victoriana y abarcó gran variedad de estilos y movimientos: renacimiento, rococó francés del siglo XVIII, isabelino y gótico se encontraban entre los estilos de moda que se apoderaban de la imaginación popular a ambos lados del Atlántico. Si a esta mezcla de estilos se le añade el hecho de que los imperios se iban expandiendo y que las puertas continuamente se abrían al comercio y los viajes, el resultado fue que gran variedad de mobiliario y objetos de culturas lejanas ganaron terreno a la decoración de interiores. Por fortuna, el eclecticismo permanece vivo y en buen estado en el siglo XXI. Sin embargo, tiende a tomar una forma más sutil, sin tanta reunión de objetos dispares, sino con colecciones temáticas y mestizaje de estilos y tradiciones.

Color y estampado

El interior ecléctico no teme al color, sino que abarca el espectro entero con entusiasmo. Sus colores no ofenden, sino que se complementan de manera fresca y excitante. Una pared puede resultar igualmente efectiva como parte vibrante de un conjunto o como un modesto trasfondo; las paredes paneladas pintadas en los tradicionales tonos crema o blanco y resaltadas con atrevidos toques de un tinte oscuro aportan vida a una estancia, mientras que los valientes diseños geométricos destacan en sutiles fondos de colores pálidos.
Portada del libro Los colores y los estampados se mezclan en una vertiginosa formación de permutaciones para atraer la vista. Una simple pieza de mobiliario o una extensión de pared pueden acentuarse a través del uso de vívidos colores contrastados, así como por la disposición de formas atractivas o elementos decorativos. Mobiliario y objetos forman parte integral del esquema decorativo: una alacena con coloristas platos de porcelana, estanterías con hileras de libros rodeadas por pinturas para decorar una pared, un aparador de esquina cuidadosamente arreglado con una valiosa colección de escultura y cerámica.

La estudiada y hábil disposición de tales objetos en un interior permite crear la impresión de un diseño decorativo. Claro sobre oscuro, oscuro sobre claro, los colores pueden estar yuxtapuestos en infinidad de variaciones en un interior ecléctico. Colores y formas se descontrolan a través de paredes, suelos y techos. Al mismo tiempo, contribuyen a formar un todo. Adecuadamente combinados, confieren al interior un sentido tanto de discordia como de orden. La sabia mezcla de motivos y colores que contrastan da como resultado un estilo decorativo muy original, lleno de imaginación y confianza