Existen muchas formas de evitar el éxito en la vida, pero una de la más seguras podría ser la procrastinación. Quienes caen en este hábito se sabotean a sí mismos, poniendo obstáculos en su propio camino; de hecho, escogen caminos que afectan su desempeño.
Por Que Procrastinamos
¿Pero, por qué escogemos ese camino? ¿Por qué procrastinamos, y qué podemos hacer al respecto?
Dos de los mayores expertos en procrastinación a nivel mundial, los doctores Joseph Ferrari y Timothy Pychyl nos dan pistas sobre el porqué de este fenómeno y cómo superarlo (¡Hay que destacar que ninguno de ellos procrastina!)

1. El 20% de las personas se identifican a sí mismos como procrastinadores crónicos

Para quienes posponen sus tareas de manera recurrente, la procrastinación es un estilo de vida, ¡Aunque uno muy contraproducente! No pagan las cuentas a tiempo, pierden la oportunidad de comprar entradas para conciertos e incluso, dejan de cobrar cheques.
El hecho de considerarse procrastinadores los hace sentirse, hasta cierto punto, especiales; “Procrastinar tiene muchos beneficios”, pueden afirmar (pero sin saber cómo justificar esa afirmación).
¿Cuál es la solución? El primer paso: reconocer que se tiene un mal hábito (Dejar siempre todo para después), y entender que una cosa es alternar períodos de trabajo, descanso y entretenimiento, y otra muy distinta es dejar de hacer las cosas que tienes que hacer.

2. No es un problema trivial, aunque como cultura no lo tomamos como un problema serio.

Representa un problema profundo de autoregulación, que empeora si no estamos acostumbrados a llamar la atención por las excusas de la gente (“Mi abuela murió la semana pasada”) aún cuando definitivamente no les creemos.
¿Cuál es la solución? Estar atento a las señales de alerta: el mentir para poder justificar un rendimiento deficiente. ¿Cuánto tienes que inventar para poder desviar la atención? ¿Por cuánto tiempo crees que podrás seguir así?

3. La procrastinación NO es un problema de gerencia del tiempo o planificación.

Los procrastinadores no tienen dificultades para estimar el tiempo, aunque sí sean más optimistas que otros. “Decirle a un procrastinador que se compre un planificador semanal, es como decirle a un depresivo crónico que no se tome las cosas tan a pecho”, insiste el Dr. Ferrari.
La Solución: darte cuenta que no porque tengas más herramientas para organizarte, las cosas están fluyendo mejor; sólo estarás organizado mejor todas las tareas que estás dejando para después. Es mejor escribir qué es lo que es importante para ti y qué pasaría si no pudieses hacerlo, ni siquiera luego. ¿Que efectos tendría en tu vida?

4. Los procrastinadores no nacen; se hacen.

Esta mala costumbre se origina en la familia, pero no directamente. Puede ser una respuesta a un estilo de crianza autoritario, que impide a niño regularse a si mismo, internalizar sus propias intenciones y aprender cómo emprender acciones autocorrectivas.
La proprastinación puede incluso ser una forma de rebelión, una de las pocas disponibles en tales circunstancias. En esas condiciones, es mucho más probable que los procrastinadores se apoyen en sus amigos en vez de recurrir a sus padres, y sus amigos pueden reforzar esa costumbre de posponer al ser tolerantes sobre las excusas que los procrastinadores les dicen.

5. La procrastinación es un puente a los excesos.

Los procrastinadores beben más de lo que se proponen, lo cual sigue siendo una manifestación de su incapacidad para autoregularse, lo que puede llegar a convertirse en abuso de sustancias.
¿Cuál solución es factible? Al igual que en los programas para bajar de peso, te ayudará mucho llevar un diario detallado de cada cosa que ingieres y sus cantidades, así como saber cómo te afecta el excederte. No basta con “saber” lo que estás tomando (o comiendo), tienes que escribirlo diariamente para tener acceso a tus apuntes, y poder constatar tus progresos; es una forma de llevar un registro que te pruebe a ti mismo que sí puedes lograrlo.
Pero la cualidad más peligrosa de procrastinar es…

6. Los procrastinadores se mienten a sí mismos

Es común que se digan a sí mismos “Me sentiré mejor haciendo esto mañana”, o la clásica “Me siento mejor trabajando bajo presión”. Pero nunca llegan a sentir esa urgencia al día siguiente, ni trabajan mejor cuando el tiempo apremia.
Además, buscan proteger su propio punto de vista afirmándose que lo que tienen que hacer simplemente no es importante, o que su creatividad fluye mejor cuando están trabajando contra reloj. Lamentablemente, la premura no hace mas creativo a nadie; ellos sólo lo sienten así, y usan esa sensación para posponer las cosas una y otra vez.
¿La solución? darte cuenta que comenzar a hacer las cosas de inmediato te permite madurarlas por más tiempo, trabajarlas con más calma y en definitiva, hacerlas mejor. Del apuro, sólo queda el cansancio.

7. Los procrastinadores siempre están buscando una distracción

Es muy fácil para todos conseguir una distracción que sea más agradable (o neutral) para hacer, en vez de trabajar; particularmente aquellas que no representan gran compromiso. Revisar el email es una tarea casi perfecta en este sentido, pues los hace olvidar su miedo al fracaso.
(Irónicamente, procrastinar es una manera casi segura de fracasar) La solución es reconocer la realidad lógica e ineludible: hagas lo que hagas, existe una probabilidad de que fracases y otra de que tengas éxito. Si te concentras en la primera, nunca harás nada, ¡Ni siquiera aprenderás a recuperarte del fracaso!, y ya sabes lo importante que es tener la oportunidad de levantarte después de caer.

8. Existe más de un tipo de procrastinación

El Dr. Ferrari indica al menos 3 clases diferenciadas:
  • Los que persiguen la emoción de hacer las cosas contra reloj, de manera eufórica.
  • Los que posponen por el miedo al fracaso (o miedo al éxito), pero por igual les importa lo que los demás opinan de ellos; prefieren que los critiquen por falta de esfuerzo que por falta de habilidad.
  • Los que simplemente no quieren tomar una decisión, porque no quieren hacerse responsables de lo que resulte.
¿Cuál es la solución? si te identificas con alguno de estos perfiles, te darás cuenta que ninguno de ellos es muy positivo que digamos… ¡Es el primer paso para cambiar!

9. Hay un alto costo para la procrastinación; tu salud

Se ha demostrado que los estudiantes que posponen sus asignaciones sufren de sistemas inmunológicos debilitados, así como propensión a malestar gástrico e insomnio; ni hablar del efecto que tiene en el trabajo el posponer las responsabilidades, o su factor destructivo en una relación.
¿La solución? ¡Pide ayuda!, ya reconociste que tienes un problema, entonces solicita a tus amigos y seres queridos que te ayuden a superarlo. Mejor aún, busca a uno que tenga un problema similar de procrastinación y traten de apoyarse mutuamente. ¡Hasta pueden hacer de la eficiencia, una competencia!

10. Los procrastinadores pueden cambiar su comportamiento

…Pero requiere de un gran esfuerzo mental de su parte; no necesariamente requiere que te sientas “transformado” internamente, y puede ser alcanzado mediante una muy bien estructurada terapia cognitiva del comportamiento.
Si conoces a una persona con problemas de procrastinación, tu grano de arena sería compartirle este artículo. ¡Adelante, y no lo dejes para después!