sábado, 21 de febrero de 2015

NEUROCIENCIA: ¿Adicto a la Lectura? Asì dejan huella los libros en tu Cerebro

NEUROCIENCIA

¿Adicto a la lectura? Así dejan huella los libros en tu cerebro

Estimulan nuestra materia gris e incluso modifican nuestra conducta
Aurora Ferrer | @auroraferrer - 18/02/2015
 
¿Adicto a la lectura? Así dejan huella los libros en tu cerebro
"¿Qué sientes cuando lees?" Mi amigo, conocedor de mi feroz adicción a la lectura y escondido ya tras su sonrisa y su copa de vino, se veía venir que lo inoportuna no iba a ser su pregunta, sino mi respuesta. Describir qué se siente cuando uno abre un libro y se sumerge en una buena historia literaria es uno de esos placeres de la vida tan delicioso que resulta casi indescriptible. Posiblemente, podría compararse con la sensación de lanzarse dentro de un agujero negro o incluso con un gracioso y emocionante salto a otra dimensión. Es como sumergirse en un reino desconocido y transitorio, un bolsillo secreto dónde ver el mundo en solitario desde otra perspectiva a sabiendas que, en el mundo de la imaginación, todos los sueños están permitidos y a nuestro alcance. No sabes cómo llegaste hasta allí, cómo te convertiste en un devorador de libros. Sólo sabes que quieres sumergirte una y otra vez a través de ese maravilloso portal resbaladizo de palabras y metáforas.
La caída a este mundo imaginario, si la historia es buena y bajo tu piel hay sangre caliente, puede incluso hacerte olvidar quién eres o cuántas horas llevas anonadado tras las páginas en tu sofá. Recuerdos, miedos, dolores, angustias y todo tipo de sentimientos se desvanecen al igual que la tinta desaparece con el agua. A partir de ese momento te conviertes en el observador de un mundo imaginario, abstracto y tan real o irreal como el tuyo propio: estás mirando la vida a través de los ojos de otro. Eres como un espía invitado. La facultad de algunos autores para narrar historias te hace desarrollar nuevos miedos, alegrías o anhelos, así como llegar a querer o detestar a los personajes que desfilan a lo largo de la narración. Podría compararse a estar en una tierra extraña rodeado de nativos.

Nuestro cerebro en la ficción

Es imposible que esta intensidad de emociones que puede causar la buena literatura no deje huella en nuestro cerebro. El devorador de páginas sabe que leer un libro no es sólo un pasatiempo, sino un estilo de vida.
En un artículo reciente publicado por la divulgadora Annie Murphy Paul en el New York Times, la autora narra como una nueva investigación ha demostrado que las historias no sólo estimulan nuestro cerebro, sino que modifican la forma en la que actuamos en nuestra vida.
Siempre se ha afirmado que los viejos medios de comunicación, a diferencia de los nuevos como Internet, no facilitan la interactividad. Pero esta afirmación no es del todo cierta: los libros tejen vínculos con nuestra soñadora materia gris. El lector no es un vulgar receptor al uso, sino que entra en un proceso que poco a poco va cambiando su vida. Y tiene efectos secundarios.

Podemos ver y oler cosas que no están ante nosotros

¿Hay algo más excitante que una descripción perfecta? Patrick Süskind sabía con qué emociones jugaba cuando describía el putrefacto olor del pescado en El Perfume, una escena que aún hoy aparece de vez en cuando a visitarme en mis pesadillas. La buena escritura tiene el poder de estimularnos sensorialmente con el fin de dejarnos oler las rosas de un jardín o sentir los golpes en nuestra propia piel. George Lakoff y Mark Johnson, autores de Metaphors We Live By, examinaron el poder de las metáforas. Estas tienen el privilegio de poder activar distintas áreas de nuestra conciencia debido a su significado. La metáfora está presente en nuestra vida de forma permanente, ya sea de pequeños a través de las fábulas o los cuentos de hadas o de mayores, cuando las usamos de forma recurrente para expresarnos. 
Cuando leemos una buena metáfora, áreas de nuestro cerebro asociadas con el olfato y el tacto se 'iluminan' de la misma forma que lo harían si fuéramos a oler una prenda de cuero o a poner nuestras manos sobre un cazo hirviendo. Todo esto es posible gracias a que tenemos un bagaje sensorial previo que nos permite oler, saborear o sentir cosas que realmente no están allí presencialmente.

Personajes, ¿amigos imaginarios?

Otra de las características de un devorador de libros es que siempre tiene un amigo imaginario cerca. Los personajes de ficción cobran vida en nuestro cerebro y los llevamos con nosotros de la misma manera que nos acompaña el recuerdo de nuestros seres queridos. Cuando uno intenta comprender una historia y a sus personajes, se sumerge por completo en su manual emotivo. Somos él y sus circunstancias. Sentimos ira, temor, dolor o felicidad, según se desenvuelva la trama de nuestro amigo imaginario en cuestión. Página a página experimentamos esas sensaciones, sacándolas del libro y haciéndolas nuestras. Las luchas o triunfos de nuestros personajes de ficción nos afectan o nos alientan y tienen el poder de hacernos comprender nuestras propias barreras o anhelos, así como los de aquellos que nos rodean.
Además, a través de la lectura desarrollamos una mejor intuición y conocimiento sobre nuestro entorno, permitiéndonos entender mejor las señales emocionales de los demás y ponernos en su pellejo de una forma real y no meramente solidaria. Según Lakoff y Johnson, nuestro cerebro no sólo responde a las representaciones de los olores, texturas o movimientos como si fuesen reales, sino que también siente las interacciones con personajes de ficción tan intensas como nuestros encuentros sociales en la vida real.

Nuestra conducta se modifica

La lectura es el sitio dónde aprendemos el significado de la palabra empatía. Es el lugar donde nos convertimos en mejores seres humanos. Es el espacio donde vidas imaginarias nos enseñan sobre la moraleja del mundo real, algo muy recurrente en géneros como la ciencia ficción. Según afirmaba Keith Oatley, profesor de psicología cognitiva de la Universidad de Toronto, leer un buen libro de ficción, "gracias a sus descripciones detalladas y ricas metáforas produce una sensación de realidad vivida. Esta simulación se ejecuta en la mente de los lectores así como las simulaciones informáticas se ejecutan en los ordenadores". 
Oatley también piensa que los adictos a la lectura son "personas más comprensivas y con mayor capacidad para entender a los demás. Aprendemos cómo hacer frente a ciertas situaciones en base a lo que hemos leído.". Si te parece una afirmación algo abstracta pregúntate: ¿qué pasaría si todo el mundo leyese un poquito más? ¿Podríamos vencer las barreras del sexismo, el racismo o el odio?
En un estudio similar publicado en el Annual Review of Psychology, Raymond Mar utilizó un escáner de imagen por resonancia magnética funcional (fMRI) para demostrar que existe una superposición, es decir, una notable coincidencia entre las conexiones neuronales usadas para comprender las historias de los libros y las que se utilizan para interactuar con otros seres humanos.

"Un dólar por tus pensamientos"

Según otro estudio realizado por los mismos investigadores en la Universidad de Emory, los cambios neuronales registrados por las buenas metáforas y las interacciones con nuestros personajes literarios sugieren que leer una novela puede convertirte en el protagonista, con todo lo que eso conlleva. Según explica Oatley: "los narradores ofrecen una experiencia única, la oportunidad de entrar de lleno en los pensamientos y sentimientos de otra persona".
Sólo la buena literatura puede modificar tanto tu cerebro que, literalmente, sientas que estás en otro mundo. Sólo la ficción tiene el poder de cambiar sin hecho aparente tu estado de ánimo. Sólo un buen libro puede hacerte cambiar tus barreras, tus anatemas y convertirte en un explorador de otra dimensión. Sólo los libros nos dejan soñar sin levantar los pies del suelo.

Échale literatura a la vida

¿Qué es lo que siento cuando leo, querido amigo? Que puedo ser una temible pirata, una villana, una viajera del tiempo, uno de los adorables personajes de las novelas de Jane Austen, ayudar a Ender a terminar su complicado juego, tomar el té con los Niños Perdidos, dibujar un elefante con El Principito o perseguir durante toda mi eternidad al Conejo Blanco y al Gato de Cheshire por el País de las Maravillas. No sólo lo imagino, lo siento como si fuese el colofón de los poros de mi piel. El tacto de una buena prosa es como una pluma haciendo cosquillas a nuestro cerebro. Puedes amar, odiar o sacar tu lado más revolucionario en toda su intensidad sin que nadie venga a preguntarte por qué le echas tanta pasión a todo lo que haces. Aunque no haya comprobación científica de esto, estoy segura, querido amigo, que las páginas de un libro deben dejar alguna clase de huella en nuestro código genético. Metafóricamente hablando, claro.

Tags: libros y neurociencia.

miércoles, 18 de febrero de 2015

FASHION TIPS: EL VESTIDOR PERFECTO. Los 10 Bàsicos de todos los tiempos


El vestidor perfecto

Compras inteligentes: los 10 básicos de todos los tiempos

Útiles tanto en invierno como en verano, estas prendas son infaltables de todo guardarropa. Consejos para optimizar el presupuesto y elegir las que mejor vayan con tu estilo.

Liquidaciones
Thinkstock Photos | Liquidaciones
La consigna es maximizar tu guardarropa e invertir en prendas que sean versátiles y a las que le puedas dar uso, al menos, por varias temporadas. ¿Para qué? Para no caer en los clásicos “me aburrí de lo que tengo”, “no tengo ropa”, “no sé qué comprar” y porque no, dejar una prenda sin uso, con la etiqueta colgando, porque no sabemos qué hacer con ella.
Para eso, te proponemos adquirir básicos que puedas seguir usando también en la próxima temporada de calor. Aquí, una guía de 10 infaltables para ir de shopping con la puntería afilada:

1-Jeans. Esta prenda sí que es un clásico, no porque sea verano hay que elegir colores claros, ¡este invierno los blancos estuvieron a full! Los tonos azules oscuros son los más indicados para lograr un look formal y arreglado, ideal para ir a trabajar o salir de noche.

2-Blazer. Éstos normalmente son algo costosos, pero no pueden faltar en el closet de una mujer moderna. En las noches de invierno abrigan y siempre te hacen ver elegante al llevarlos. Tenés muchas formas de combinarlos, por ejemplo con una blusa para un look canchero o con un body escotado para seducir.

3-Zapatos. Cualquier zapato abierto, tanto chatitas como stilettos, pero también podemos agregar borregos, botinetas y botas de caña corta o alta hasta las rodillas, que en verano también se usarán muchísimo con shorts, vestidos o maxi faldas.

4-Pañuelos y Foulards. Son el accesorio por excelencia. Forman un punto de atención en el escote, una de las zonas más lindas de toda mujer para resaltar. La mejor manera de llevarlos es de lado a lado del cuello cayendo sueltos, creando dos líneas verticales perfectas para estilizar.

5-Carteras. El cuero es otro material nada económico, pero en lugar de comprarte varias, lo aconsejable es tener una, pero buena. La cartera en una mujer dice y mucho, habla del buen gusto y refinamiento, por eso, procurá elegirlas de materiales de calidad, ¡se va a amortizar con los años!

6-Trench. Otra prenda indispensable para días de lluvia o, simplemente, para llevar un estilo bien chic. Son de géneros neutros y se pueden usar tanto en invierno como verano. Los que poseen lazos vienen bien para marcar la cintura, sobre todo los que son acampanados, ya que ayudan a crear la figura de reloj de arena.

7-Lencería. Siempre necesaria en cualquier estación del año, gastar en ropa interior es la mejor inversión. Éstas se desgastan bastante con el uso y no hay que descuidarlas.  El mejor consejo es elegir el talle correcto, que no aprieten los elásticos ni la taza del soutien. ¡Sentirse bella es de adentro hacia fuera!

8-Faldas largas. Ya se instalaron y se seguirán usando. Una buena opción es elegir las de gasa algo transparentes. Son muy cómodas y combinables con todo. Eso sí, hay que usarlas de géneros con caída, livianas, y de tiro medio para que estilice.

9-Parkas militares. Son moda y en la próxima temporada también dirán presente. Son de un género ultra versátil, perfectamente usables en invierno con un suéter y en días templados con una remera debajo. Además, nos aportan mucha onda, hay algunas muy light para las mujeres más clásicas o bien cargadas y rockeras para las que se identifican con ese estilo.

10-Pantalones de cuero. Perfectos para lucir arregladas, tenés mil variantes para llevarlos, con una camisa de gasa dejando vislumbrar el soutien (ideal para la noche) o con una remera o suéter amplio y estampado. El consejo es combinarlo con otros géneros más sueltos y algo más opacos. Es para todas, ¡hay que animarse!

Magali Balzán para Romina Barak Consultoría + Imagen.

QUOTE

It doesn't matter about money, or fast cars, or who slagged you off. What matters is the little things in life, the flowers, the animals, the sunset and the friends.

lunes, 16 de febrero de 2015

LIMPIEZA EN LA COCINA Còmo lavar repasadores, trapos y esponjas



Cómo lavar repasadores, trapos y esponjas:

¡Acordate de lavar tus elementos de limpieza cada tanto! Acá conocerás distintas formas para lavar esponjas, trapos, cepillos y repasadores.
Cómo lavar esponjas, trapos y repasadores

Asegurate de que tus elementos de limpieza estén en buen estado

Limpiar tu casa con elementos limpios y seguros es tan importante como la limpieza en sí. Después de todo, si limpiás con algo sucio, las cosas quedan sucias. No importa si usás trapos de microfibra o esponjas comunes, tenés que lavarlos y desinfectarlos con frecuencia. Si no querés que tus trapos y esponjas sean un imán para los gérmenes, seguí estos consejos.
Recordá: en caso de usar un limpiador comercial, seguí siempre las instrucciones de la etiqueta. También te sugerimos aplicar el producto en una pequeña parte del material primero a modo de prueba.

Repasadores o esponjas: ¿qué es más higiénico?

Todos tenemos preferencias y opiniones sobre qué es mejor para limpiar los distintos rincones de la casa. Mucha gente usa una esponja para lavar los platos y un trapo para repasar la mesada de la cocina.
En términos de higiene, no hay mucha diferencia entre una esponja y un repasador: ambos pueden llenarse de gérmenes si no los lavás seguido. En un estudio realizado por la Fundación Nacional para la Ciencia de Estados Unidos, el 86 % de los trapos y las esponjas analizados tenían moho y el 77 % tenían bacterias. A continuación vas a encontrar consejos útiles para que tus trapos y esponjas estén siempre en buen estado.

Cómo mantener limpios tus trapos y repasadores

Después de usar un trapo o repasador, tenés que enjuagarlo y colgarlo o dejarlo extendido para evitar que se concentre la humedad y que crezcan microbios.
Para desinfectarlo, lavalo seguido con agua caliente en el lavarropas. Si está muy manchado o sucio, lo podés prelavar en un balde con agua y unas tapitas de lavandina, pero no te olvides de usar guantes y de enjuagarlo bien antes de ponerlo en el lavarropas. Si podés, dejalo colgado afuera para que se seque. Estos consejos sirven tanto para repasadores comunes como para trapos de microfibra.

Cómo mantener limpias las esponjas

Para obtener los mejores resultados, lavá tus esponjas varias veces por semana. Mientras más seguido las laves, menos posibilidades habrá de que crezcan bacterias. Además, ¡tener esponjas limpias ayuda a tener una bacha sin malos olores! Podés lavarlas de varias maneras:
  • Si tenés un lavavajillas, lavalas con un ciclo de lavado normal y dejá que la alta temperatura mate los gérmenes.
  • También podés lavar las esponjas en la bacha de la cocina con agua muy caliente y detergente antibacterial. Apretalas para asegurarte de que el detergente penetre bien la superficie y enjuagalas. Después, prepará una solución de agua con lavandina (una cucharada sopera de lavandina en cuatro litros de agua) y dejalas en remojo una hora. Enjuagalas ¡y listo!
  • También podés poner la esponja húmeda en el microondas y calentarla con una potencia alta durante dos minutos. Asegurate de que la esponja no tenga restos de metal incrustados y de que esté bien húmeda, porque si no, se puede quemar. Y tené cuidado cuando la saques: ¡va a estar muy caliente! Muchos eligen la técnica del microondas porque es rápida y efectiva. Usá siempre guantes.

Consejos generales para el cuidado de los elementos de limpieza

  • Si querés lavar todos los trapos y repasadores juntos, andá guardándolos en un cesto plástico con tapa, así la cocina no se llena de olor.
  • ¿No te gusta el olor de la lavandina o de los limpiadores más fuertes? Verté algunas gotas de vinagre en la esponja para deshacerte de los malos olores.
  • Los cepillos para vajilla suelen ser la opción más higiénica para lavar los platos, porque es fácil enjuagarlos mientras los usás y se secan bastante rápido. De todas maneras, no tenés que olvidarte de desinfectarlos frecuentemente. Lo único que tenés que hacer es remojarlos en una solución bien diluida de agua con lavandina.
  • Si preferís usar un paño de microfibra, lavalo después de cada uso para obtener los mejores resultados.
  • Lo más importante es acordarse de escurrir los utensilios de limpieza y dejar que se sequen bien. ¡Evitar la humedad ayuda a evitar los gérmenes!

LIMPIEZA. Jabones, sprays y toallitas antibacteriales

Jabones, sprays y toallitas antibacteriales: ¿cómo funcionan y para qué se usan?

Los productos antibacteriales, como el jabón, el spray o las toallitas húmedas, son excelentes para higienizar tu hogar. En este artículo, te explicamos cómo actúan y cómo usarlos.
Cómo usar spray antibacterial en el baño A todos nos pasa que no siempre tenemos muchas ganas de limpiar la casa. Alguna que otra vez tomamos la vía más corta: pasamos la aspiradora sin correr los muebles, doblamos la ropa así nomás o sacamos el polvo de los estantes pasando un trapo sin lustrador. Pero algunas partes de la casa sí necesitan una limpieza profunda.
La cocina y el baño, por ejemplo, pueden esconder incontables bacterias y gérmenes. Si bien la mayoría son inofensivos —y, aunque parezca mentira, algunos hasta son beneficiosos—, otros pueden transmitir enfermedades, en particular los que se encuentran en alimentos crudos y residuos. Casi todos los productos antibacteriales disponibles en el mercado —jabones, sprays y toallitas antibacteriales— eliminan el 99 % de esos gérmenes, lo que los hace mucho más efectivos que el agua con jabón a la hora de desinfectar ambientes.

¿Cómo actúan los sprays y las toallitas antibacteriales?

Los productos antibacteriales que se venden en los supermercados suelen tener aceites naturales con propiedades antibacteriales y antimicóticas; por eso, son ideales para eliminar (o al menos reducir) las bacterias y los gérmenes nocivos que se encuentran en el hogar.
El jabón antibacterial suele contener hexaclorofeno, un agente desinfectante, y triclocarbán, una sustancia que retarda el crecimiento celular para que las bacterias no se multipliquen tan rápidamente. Las pruebas realizadas demostraron que estos productos pueden reducir significativamente la vida de las bacterias que aparecen en las superficies del hogar. La efectividad máxima de estos productos se observa durante las primeras dos horas de su aplicación. Un estudio reciente demostró que el uso de jabón antibacterial en pacientes de terapia intensiva redujo el riesgo de infecciones por bacterias hasta un 44 %.
Además de sus agentes especiales, muchos sprays y toallitas antibacteriales contienen aceites naturales (de lavanda, cítricos, árbol de té o eucalipto, entre otros) que ayudan a reducir la cantidad de bacterias perjudiciales en el hogar.

¿En qué partes de la casa conviene usar productos antibacteriales?

Para mantener tu casa limpia y libre de gérmenes, podés usar productos antibacteriales en cualquier superficie. En caso de adquirir algún producto comercial, leé y seguí siempre las instrucciones del envase. Ante cualquier duda, aplicá primero el producto en una pequeña superficie, a modo de prueba, y no olvides usar guantes.
Pero como sabemos que no siempre hay tiempo para hacer una limpieza profunda, es una buena idea priorizar el uso de productos antibacteriales.
Limpiá la cocina y el baño seguido y a conciencia, ya que son dos áreas de alta concentración de gérmenes. Para los demás ambientes, como las habitaciones o el living, te recomendamos usar un spray antibacterial una vez por semana.

¿Por qué es importante enfocarse en la cocina y en el baño?

Hay dos motivos principales por los que la cocina y el baño son dos áreas de alto riesgo en cuanto a gérmenes:

En estos ambientes guardamos o usamos productos repletos de bacterias

  • En la cocina, hay alimentos que contienen gérmenes, como la carne cruda o los huevos. Incluso los quesos blandos, las frutas y las verduras pueden dar lugar a distintos virus. La Escherichia coli y la salmonela son solamente dos ejemplos de bacterias que pueden ingresar a tu organismo a través de alimentos crudos. Entre otros síntomas, pueden causar náuseas, vómitos y diarrea.
  • En el baño, suele haber residuos que contienen muchos gérmenes dañinos, por eso es esencial lavarse las manos después de ir al baño y desinfectar con regularidad el tanque del inodoro, las canillas del lavabo, los picaportes y las fichas de luz.

En general, tanto en la cocina como en el baño el ambiente es cálido y hay vapor

  • Estas condiciones son ideales para el desarrollo de gérmenes y bacterias.

Jabones, sprays y toallitas antibacteriales: ¿qué es mejor?

No importa qué tipo de producto antibacterial uses en tu casa: todos los que tengan agentes antibacteriales y antimicóticos, como los que ya mencionamos, son igualmente efectivos. La única excepción es el jabón antibacterial, que es más indicado para las manos y no tanto para las superficies del hogar. Más allá de eso, es cuestión de gustos. A continuación, te explicamos cómo se suelen usar estos productos:

Jabón antibacterial

  • Dejá un jabón antibacterial cerca del lavatorio del baño. No importa si es líquido o en barra: los estudios demuestran que la probabilidad de contagio de gérmenes a través de una barra de jabón contaminada es muy baja.
  • También deberías dejar un jabón antibacterial cerca de la pileta de la cocina. Si estuviste manipulando carne cruda, es mejor lavarte las manos ahí mismo y en el momento para no andar tocando picaportes y otras superficies.
  • Acordate de que también es muy útil tener siempre a mano un frasquito de alcohol en gel, ya que reduce la cantidad de gérmenes sin necesidad de usar agua y jabón.

Toallitas antibacteriales

  • Las toallitas antibacteriales son ideales para limpiar superficies lisas como la mesada de la cocina.
  • También se pueden usar para limpiar la heladera o derrames de alimentos o bebidas.
  • Por lo general, estas toallitas se consiguen en paquetes chicos que podés llevar tranquilamente en la cartera o el bolsillo. Te van a ser muy útiles cuando salgas.

Spray antibacterial

  • El spray antibacterial es ideal para limpiar áreas complicadas o de difícil acceso, como los picaportes o el tanque del inodoro.
  • También se puede usar en superficies lisas como la mesada de la cocina, pero hay que aplicarlo con un paño; por eso, muchos prefieren las toallitas antibacteriales.
Productos antibacteriales para la limpieza del hogar