lunes, 5 de junio de 2017

MÉTODO KON MARI


KonMari: cómo es el método que te ayuda organizar tu casa y tu vida

Entrevistamos a Marie Kondo,consultora organizacional, que nos enseña cómo aplicar su método La Magia del Orden y nos cuenta por qué causa furor en todo el mundo.
Por Carola Birgin | Para Revista OHLALÁ!

"Dejar de acumular", "vaciar para después llenar", "zafar del apego", "consumir a conciencia", "despejar el espacio para que la energía fluya". Si ya venías recorriendo este camino, seguramente esta es una herramienta precisa para avanzar; y si no, es una gran oportunidad para empezar. Porque en el mundo entero está causando una revolución el método que propone la japonesa Marie Kondo en su libro La magia del orden. Se trata de aplicar un tipo de organización que en primera instancia te ayuda a ordenar tu casa, pero va más allá de cómo guardar correctamente la ropa o los recuerdos; en realidad, apunta a poner en práctica una filosofía de vida para acomodarnos interiormente y ejercitar valores que nos permitan interactuar más armoniosamente con nuestro entorno.
 
Foto: Corbis
Para esto, aplica criterios positivos y propone reglas emocionales: la idea es "sentir" las cosas, honrarlas y conservar aquellas que irradian alegría.
Funciona como una especie de terapia detox, por eso se recomienda vivir la experiencia "de un tirón", buscar el momento para hacerla, encararla a modo de ritual y entregarnos a seguirla al pie de la letra (por más que cueste un poco). Entonces, según Kondo, está garantizado un cambio profundo y duradero.

ENTREVISTA A MARIE KONDO

Para organizar nuestra casa, ¿tienen que involucrarse todos los integrantes?, ¿cómo hacemos para aplicar el método cuando no depende solo de nosotras?
Lo esencial es compartir la decisión de cambiar nuestra vida para ordenarla y poner las energías donde corresponden. Cada integrante debe comprometerse, tener decidido que el orden es la meta. El vínculo que cada uno tiene con los objetos es personal y privado, pero en la medida en que todos tengan la organización como objetivo será sencillo realizar el método Kondo. Cuando los objetos no pertenecen a una sola persona sino a varias, hay que negociar y respetar que lo que a mí puede no interesarme, a mi marido/hijo/hermano/madre sí. Esto no representa un conflicto.
¿Dónde queda la utilidad? Tenemos muchas cosas que no nos hacen felices pero que se nos imponen como necesidades.
 
La autora y su libro.Marie Kondo asegura que su método, si es aplicado fielmente, es definitivo porque no genera "efecto rebote"..  Foto: Prensa
La idea de conectarse con la "felicidad" que nos transmite un objeto es cuándo este no cumple una necesidad puntual y vital. Puedo no "querer" el lavarropa, pero seguramente lo necesite para optimizar mi tiempo.
¿Creés que podemos desprendernos de todos los objetos sentimentales y conservarlos solamente en nuestro interior?
¡Obvio! Esa es la idea. Conservar el sentimiento. En mi libro me explayo bien cuando aconsejo cómo desprenderse de las fotos, que es lo más complicado. Muchos objetos los conservamos porque nos recuerdan a la persona que nos los regaló o simplemente nos remiten a una época. Entonces, el objeto es un puente, no tiene valor en sí mismo. Descubrir esto nos permite deshacernos de él y recordar lo que importa, que es un momento o una persona. Dicho esto, sí, me he guardado cosas sin las cuales no sería tan feliz como soy.
¿Te arrepentiste de algo que "tiraste"? ¿Qué le aconsejás a alguien a quien le ocurre esto después de practicar tu método?
No, no me arrepiento. La sensación de deshacerme siempre es liberadora. Cuando empezás a practicar el orden, se te estructura la vida de modo tal que no querés recuperar nada de lo que tiraste. El método Kondo se orienta a ordenarnos la vida. Y las cosas pasan, lo que queda no son los objetos. Es esencial entender que lo que nos importa de un objeto es lo que nosotros proyectamos en él. Una vez entendido esto, conservamos el sentimiento y el objeto ya no nos sirve.
La forma óptima de ordenar cada cosa, ¿es común para todos?
Hay un patrón de conducta y de ir familiarizándose con el hecho de desprenderse que explico en mi libro. Y es general, sí. Porque la decisión de realizar mi método es mental. Los pasos que propongo son una guía de ayuda que ya tengo estudiada y probada en varias culturas y aplicada en diferentes personalidades. Empezar por lo que menos cuesta, lo menos privado e íntimo, para finalizar con lo que suponemos que es crucial conservar. El plan que propongo es comenzar con la ropa y finalizar con las fotos.
Después de haber puesto en práctica tu propuesta, ¿qué deberíamos preguntarnos antes de llevar algo nuevo a casa?
La actitud es siempre la misma. Conectarse con el objeto y sentir qué nos transmite. Comprar cosas que no necesitamos tiene que ver con impulsos internos que nada tienen que ver con el objeto. Entonces, el mecanismo es el mismo. En lugar de tirar lo que ya adquirí, no lo adquiero. Cuando ordenás tu vida y focalizás correctamente, orientás los pensamientos a resolver tus problemas reales y no tratás de enmascararlos con las compras y la acumulación innecesaria.
¿Se aplica igual en Occidente que en Oriente el método KonMari?
Exactamente, igual, así como iguales somos los seres humanos. .

CLAVES DEL MÉTODO

El principio: en general, ordenamos por ambientes; sin embargo, Marie Kondo plantea que lo mejor es empezar a organizar por categorías de cosas
El orden del orden: lo mejor es organizar primero la ropa y los accesorios, seguir por los libros, después los papeles y objetos sueltos y, por último, los recuerdos de valor sentimental.
Con qué me quedo: la pregunta disparadora para identificar si queremos conservar algo es: "este objeto/prenda/libro, ¿me da sparkling joy (dicha burbujeante)?". La organización empieza por aquello que "sobra", que se tira, y recién después se guarda lo que conservamos. ¡No retener cosas porque sí!
La conexión con nuestras cosas: para determinar si algo inspira alegría (y entonces no tirarlo), hay que tocarlo y "sentirlo". La respuesta surge de un proceso intuitivo y emocional.
Honrar los objetos: relacionarnos afectiva y respetuosamente con nuestras cosas implica entender que los objetos necesitan ser "motivados" (queridos, usados, cuidados), y si no, hay que agradecerles y dejarlos ir.
Cuando no nos podemos desprender de una pertenencia, tenemos que pensar cuál es el verdadero propósito que tiene en nuestra vida, o si lo que lo impide es apego al pasado/futuro.
La importancia de ser expeditiva: el orden se hace de una vez porque si no, al ir gradualmente, el cambio no se visualiza inmediatamente y el efecto del método se debilita.
La regla básica con los papeles: "tirar todos", excepto los que están actualmente en uso, los que pueden ser requeridos por un tiempo limitado y los que es necesario conservar para siempre (documentos, por ejemplo).
Lo más difícil es filtrar los objetos con valor sentimental: hay que dirimir si es realmente imprescindible el elemento material para atesorar en el interior el recuerdo del momento vivido.
Cuidado con lo que se elimina: que no genere acumulación para otras personas. No uses a los otros para darles tu descarte y no sentir culpa.
Asignarle un lugar a cada cosa: después, el mantenimiento del orden es automático si tenés una clasificación. Marie Kondo asegura que su método, si es aplicado fielmente, es definitivo porque no genera "efecto rebote".

ALGUNAS DE NUESTRAS LECTORAS NOS CUENTAN CÓMO LES FUE.

Florencia Basaldúa , 38 años, Lic. en Comunicación.
"El libro cayó en mis manos en el momento justo, cuando estaba a dos semanas de mudarme. Me pareció que algunas de las ideas eran un poco extremas, al borde de una obsesión, pero también sentí que le hablaba a mi faceta minimalista e intensa, y desde ese lugar nos entendimos muy bien. Deseché casi un tercio de mis pertenencias, algunas cosas que había querido dejar ir desde hacía años pero que, por alguna razón, no soltaba. Me ayudó mucho a zambullirme de lleno en la idea de 'casa nueva, vida nueva', mirando los objetos desde un lugar más maduro. Fue fácil soltar con el permiso del libro: ¡ja!, 'lo dijo la japonesa', le decía a mi marido, que con cara de espanto me veía sacar inmensas bolsas de basura. Ahora soy súper vigilante de qué cosas dejo entrar en mi casa. Antes de comprar algo, lo miro con estos ojos: 'este objeto, ¿realmente podrá vivir en casa bien?'".Large
 
Florencia Basaldúa, 38 años, Lic. en Comunicación: "Deseché casi un tercio de mis pertenencias"..  Foto: Denise Giovanelli. Producción de Natalia Señoriales.
Luisa María Herlax , 35 años, abogada.
"En un almuerzo, una amiga puso el libro sobre la mesa y yo dije: 'No lo necesito, tengo todo ordenado'. Era cierto, pero no tanto. Por las dudas, me lo compré. Al ponerlo en práctica, no solo se acomodó la casa, sino también mi trabajo. Me asocié a una abogada para retomar la profesión, empecé el último tramo de mis estudios de astrología y comencé clases de yoga. Yo sabía que era bueno que mis hijos tuvieran los juguetes ordenados, había leído artículos de las pedagogías Waldorf y Montessori sobre cuánto colaboran el crecimiento y el desarrollo del orden en la vida de los chicos, pero nunca tuve una técnica específica, y a través del libro pude primero descartar los que ya no usan para jugar y clasificar por categorías el resto".
 
Luisa María Herlax , 35 años, abogada: "Yo sabía que era bueno que mis hijos tuvieran los juguetes ordenados, a través del libro pude primero descartar los que ya no usan para jugar y clasificar por categorías el resto"..  Foto: Denise Giovanelli. Producción de Natalia Señoriales.
Cynthia Chogri, 34 años, decoradora.
"Vivo sola y empecé a leer este libro en un ataque de orden más que nada de vida. Porque sentía que todo estaba en cualquier lado: mi trabajo, mi casa, mis relaciones... En tres días, me lo devoré y tiré más de veinte bolsas de ropa, fotos, zapatos, carteras. Por unas semanas, el orden se mantuvo, pero un día todo volvió al mismo caos. Recién entonces el libro cobró vida, porque en realidad va más profundo que ese cambio que hacemos en nuestro entorno, si no, careteás el orden y afuera sigue todo igual. Hoy, estoy en el proceso de ir acomodando en mi interior y trasladarlo afuera. Así, hay espacio para pensar, crear y disfrutar. Esa tarea no se hace en tres días. Todavía me queda mucho por hacer".
 
Cynthia Chogri, 34 años, decoradora: " sentía que todo estaba en cualquier lado: mi trabajo, mi casa, mis relaciones... En tres días, me lo devoré y tiré más de veinte bolsas de ropa, fotos, zapatos, carteras".  Foto: Denise Giovanelli. Producción de Natalia Señoriales.
Sofía Godio Báez , 28 años, estudiante de arte.
"Noté que una amiga estaba diferente, le pregunté si se había hecho algo y me contó que solo se vestía con la ropa que le daba 'sparkling joy'. Me copó el concepto y me explicó cómo hacerlo. Justo estoy en la búsqueda de gustos propios, y este proceso fue ideal para descubrir mejor mis estilos. Yo no quería hacer solo una limpieza de placard, sino que me interesaba emprender un camino interno. Mientras lo hacía, me daba cuenta de que había mucha resistencia en mí. Por ejemplo, me cansaba y quería tirar todo y ya. Es que, en realidad, me daba fiaca enfrentar que tenía muy pocas cosas motivadoras, que hace falta buscarlas y descubrirlas. El placard quedó con mucho más aire, hay lugar para que lleguen esas cosas".
 
Sofía Godio Báez , 28 años, estudiante de arte: "Noté que una amiga estaba diferente, le pregunté si se había hecho algo y me contó que solo se vestía con la ropa que le daba 'sparkling joy'.".  Foto: Denise Giovanelli. Producción de Natalia Señoriales.