sábado, 10 de diciembre de 2016

EL CANSANCIO Y OTRA MANERA DE VIVIR


El cansancio y otra manera de vivir


“Valorar los tiempos quietos, no estar siempre llenos de compromisos, permitirnos el tiempo libre y no ser siempre útiles y productivos”.
Por Patricia May, Antropóloga de la Universidad de Chile.
patriciamayEl cansancio, la sensación de agotamiento es una característica cada vez más común en las personas. La vida se ha vuelto rápida, sin pausa, llena de exigencias y estímulos y no es fácil “bajarse del carro” del ritmo frenético del vivir de hoy.
La pregunta es si tenemos algo que hacer frente a esto, o estamos condenados a terminar cada día exhaustos. ¿Qué podemos hacer para sentirnos mejor, con más energía?
Podríamos comenzar dándonos cuenta que en el modelo en que vivimos, hemos internalizado la idea de que “mientras más, mejor”; más cosas que hacer, más compromisos, más logros, más éxitos, más dinero, más encuentros, más y más. Muchas veces un día satisfactorio es aquel en que hemos hecho muchas cosas, sin embargo, podríamos preguntarnos con qué calidad, entrega, atención, encanto hicimos lo que hicimos y también cuestionarnos si acaso todo aquello eran cosas realmente necesarias, o no.
Darnos cuenta cómo tenemos asociado la imagen de una “persona exitosa” a alguien llena de actividades, que corre de un logro a otro, que está “llena de proyectos” y cosas por hacer, que no se detiene nunca en su afán por escalar más allá de donde está. Estas personas suelen estar con la mente a mil, sin real capacidad de prestar atención a lo que está ocurriendo en el momento, sin ver al otro, aceleradas mental y emocionalmente, atentas a lo que viene después o mañana, pero sin poder conectar con lo que está ocurriendo ahora. ¿Será esa neura constante nuestra concepción de éxito? ¿Es eso lo que queremos para nuestra vida?
Darnos cuenta también que tenemos asociado el descanso, el ocio (como permitirse tiempos tranquilos en que me surja lo que naturalmente quiero, aunque no sea útil) a un sentimiento de culpa…culpa por no estar haciendo “cosas útiles o productivas”, culpa de tomarme días sin nada que hacer, culpa hasta de descansar, culpa de tendernos a mirar como pasan las nubes por el cielo…lo que hacemos entonces es sobre agendarnos, incluso en los fines de semana, o en las vacaciones.
Pero hay otra manera de vivir que requiere primero ser conscientes de los valores con que estamos enganchando y desafiarlos; necesitamos escucharnos, darnos tiempo para ser, hacer menos y con más calidad, valorar los tiempos quietos, no estar siempre llenos de compromisos, permitirnos el tiempo libre y no ser siempre útiles y productivos.
Aprenderemos que menos es más, puesto que en lo simple, en lo nimio, en lo aparentemente sin importancia podemos escuchar a nuestro ser y reciclarnos, tomar energía, vida, entusiasmo, perspectiva, claridad.
Aprenderemos también que cuando hacemos sin presión, en presencia y atención al momento presente no nos cansamos, sino que nos energizamos en el hacer porque fluimos sin tensión.
Es esa tensión por el logro, por estar sobre exigidos, la que tiene a las personas agotadas. Las empresas y organizaciones deberían comenzar a entender que exacerbando tanto la competitividad, la sobre exigencia no logran mejor calidad, sino más tensión, enfermedad, mal ambiente laboral.
El cambio tiene que ser cultural y tocar a lo personal e institucional.
Ojalá lo entendamos pronto para no seguir generando tanto dolor personal y social.
Patricia May: Antropóloga de la Universidad de Chile, se ha dedicado al estudio, práctica y profundización del conocimiento respecto de quiénes somos, de dónde venimos y adónde vamos, desarrollando una línea de Antropología del Sentido, Evolución de la Conciencia Humana y Filosofías Espirituales. Ha escrito poesía y publicado 5 libros; docente en universidades e institutos; dirige charlas y talleres en colegios, cárceles de mujeres y particulares, y en 5 oportunidades ha sido elegida dentro de “Las 100 mujeres líderes en Chile”.