sábado, 26 de marzo de 2016

5 principios bàsicos de la ORGANIZACIÒN

5 principios básicos de la organización

Acabamos de empezar un nuevo año y es un buen momento para empezar a cambiar nuestras vidas con propuestas que nos ayuden a mejorarla, y para ello os propongo empezar por ordenar nuestras casas y espacios de trabajo. Os aseguro que vuestra mente os lo agradecerá.

Pero ¿por dónde empezar?

Pues bien, intentaré cada semana enseñaros truquitos fáciles para llevar a cabo esta tarea y no morir en el intento.

Empecemos por lo básico, cinco principios a seguir para lograr nuestro objetivo y mantenerlo en el tiempo. Se basa en el método de las 5s; esta técnica de gestión japonesa que se inició en Toyota en los años 60, tiene como objetivo principal mejorar el lugar de trabajo consiguiendo una mejor organización y mayor limpieza, lo que se traduce en más productividad y un entorno laboral más agradable. Actualmente muchas empresas siguen este sistema y se invierte en inculcar a sus trabajadores estos valores, que repercuten favorablemente en los resultados.

El método, como podréis comprobar, se puede trasladar a nuestro hogar  e incluso al ámbito escolar donde sería bueno que fuese entrando en nuestro país para mejorar la disciplina y el rendimiento académico.
Via
La primera “S”, seiri o clasificación

Se trata de eliminar todo lo innecesario, todo aquello que nos sobra. Tendemos a rodearnos de cosas, a comprar objetos que no llegamos a utilizar, a duplicar (muchas veces por desconocimiento) y a acumular aquello que ya no usamos.

Es el momento de separar todo lo que ya no nos hace falta, fuera todo aquello que hace años que no usamos, olvidémonos del “por si acaso”, especialmente en nuestro armario donde acumulamos ropa que seguramente no volveremos a utilizar nunca. Ya no vale la excusa de “por si me adelgazo”, “por si vuelvo a engordar”, si eso ocurre os aseguro que la moda de las hombreras ya habrá pasado y que en vez de campanas en los pantalones se llevaran los pitillo.

Haremos montones que nos ayudaran a esta tarea: para tirar (lo que no se pueda aprovechar), para donar (aquello que pueda ser susceptible de una segunda oportunidad en los más necesitados), para vender (porque no aprovechar este momento en el que algunas plataformas nos ayudan a sacarnos de encima objetos a cambio de unos eurillos), para guardar (cosas de las que nos es difícil desprendernos por motivos emocionales y las que no se usan a diario) y las que mantener a mano (todo aquello que usamos diariamente).

La segunda “S”, seiton u orden

Orden camisas
O lo que es lo mismo, un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar. Debemos establecer donde guardar todo lo que no se tira, se dona o se vende.

Lo lógico es utilizar lugares más accesibles para todo lo que sea de uso diario o frecuente y colocar en trasteros o altillos lo que no se usa tanto, como los adornos navideños, las toallas de la playa, algunas herramientas, etc.

Es aconsejable que vaya etiquetado para que todos los que viven en casa sepan lo que hay en cada caja y donde debe de guardarse cada vez que se utiliza algo.

La tercera “S”, seiso o limpieza

Esta “S” ya no os gusta tanto ¿verdad?, pero os aseguro que es mucho más sencillo, rápido y eficaz limpiar cuando las cosas están ordenadas y no hay nada por el medio. Así que ¡manos a la obra y dejar vuestro hogar como los chorros del oro!

La cuarta “S”, seiketsu o estandarización

Para que el orden se mantenga es necesario que todos participen. Para ello es necesario estandarizar los métodos y prevenir que el desorden vuelva a aparecer.

Colocar etiquetas y códigos de colores ayudaran a todos a saber como proceder cada vez que haya que guardar algo. Los niños pueden ayudarnos a crear estas etiquetas, será una manera de que ellos participen activamente en ayudar a mantener el orden, podemos empezar por sus juguetes.
Orden despensa cocina
Vía
La quinta “S”, shitsuke o mantener la disciplina

Si hemos llegado hasta aquí, este paso no debe de costarnos tanto. A partir de ahora debemos mantener los hábitos, es la única manera de no tener que volver a empezar desde cero.

Con orden y tiempo se encuentra el secreto de hacerlo todo y de hacerlo bien