miércoles, 8 de enero de 2014

SALUD : Terapia con Perros

Terapia con perros contra la depresión

Terapia-con-perros-contra-la-depresion-1.jpg Janiel Airey/Digital Vision/Thinkstock
La terapia asistida con perros, o perros de terapia, toma cada vez más fuerza gracias a sus maravillosos resultados en los que los pacientes se encuentran con mayor alegría, propósitos de vida, recuperación acelerada a tratamientos médicos invasivos y una cura total a la depresión. La terapia con perros contra la depresión es el tema de este post, donde te explicaremos paso a paso en qué consiste y cómo puedes formar parte de este fantástico movimiento.

¿Qué es la terapia con perros?

La terapia con perros tiene su origen en la Segunda Guerra Mundial, cuando el cabo William Wynne adoptó a una perra Yorkshire Terrier abandonada en el campo de batalla, a la que la llamó Smoky. Como una perra de servicio, dio ánimos y protección a los soldados y tropas. Wynne también sufrió de una enfermedad que lo hospitalizó, de modo que sus amigos llevaron a Smoky al hospital para una visita y animar al soldado. En ese momento, el resto de los soldados heridos también se animaron y sanaron más rápidamente.
El Dr. Charles Mayo, permitió que Smoky pasara el resto de las noches acompañando a Wynne, siguiendo por más de 12 años, su servicio como perra de terapia. Este registro dio lugar a investigaciones posteriores de Elaine Smith, una enfermera que notó la respuesta positiva de los pacientes hacia los perros, como alivio del estrés, disminución de la presión arterial y actitud positiva; comenzando así, en 1976, el primer programa de formación de perros de visita para instituciones de salud. En 1982, Nancy Stanley fundó Tender Loving Zoo, una organización sin fines de lucro que también incluía conejos, gatos y aves de terapia para discapacitados y niños.
Terapia-con-perros-contra-la-depresion-2.jpg suemack/iStock/Thinkstock

¿Cómo es un perro de terapia?

Un perro de terapia es más tolerante que un perro común, es decir que sus niveles de agresión son extremadamente bajos, convive a la perfección y de manera natural con otros animales, sin importar la especie, son amigables y protectores con los niños; por decirlo de una manera sencilla, son muy conscientes de su entorno y disfrutan de la compañía de las personas, así como de ser acariciados.
A diferencia de un perro de trabajo, (los cuales son perfecta compañía para un invidente, un epiléptico o con daños al corazón; un perro olfateador, o rescatador), un perro de terapia no usa chalecos sino, bandanas o lazos alrededor del cuello. Esto significa que está abierto a las caricias y su servicio consiste en dar afecto. Una correa o arnés sencillo con una placa identificadora con las siglas de la fundación respectiva, serán el distintivo oficial que hace a estos perros, más que una mascota, un perro de terapia.
Terapia-con-perros-contra-la-depresion-3.jpg suemack/iStock/Thinkstock

Beneficios de la terapia asistida con perros

Se ha demostrado que tanto en hospicios, hospitales infantiles, hospitales para pacientes terminales, presos en cárceles, veteranos de guerra y pacientes psiquiátricos, entre otros, los perros de terapia ayudan a nivel emocional, dando lugar a una mejora orgánica como respuesta positiva. En los niños se ha notado un vínculo hacia el aprendizaje y la lectura rápida.
Cuando una persona, sin importar su edad o condición, entra en depresión, es muy difícil que los remedios actúen adecuadamente en el cuerpo, ya que hay una predisposición anímica impedida por los efectos de la depresión. Los perros de terapia, ayudan a contrarrestar el bajo ánimo, la sensación de soledad o de sentirse aparte del mundo. Reducen el estrés, elevan la autoestima, proporcionan propósito de vida, elevan el espíritu, animan al paciente hacia la convivencia con otras personas, provocan sonrisas, ejercitan el afecto, en fin, son un canal hacia la recuperación.
Terapia-con-perros-contra-la-depresion-4.jpg Purestock/Thinkstock
El contacto físico con el perro tiene un efecto calmante que lleva al paciente hacia sus recuerdos positivos, segregando serotonina y endorfinas. También pone en el paciente la sensación de sentirse necesitado y amado, promueve la actividad física como caminatas, ejercicio, estiramientos y el juego. A su vez, el paciente comienza a platicar con el perro, sin sentirse juzgado, intimidado o criticado, lo que le permite el desahogo y la liberación de emociones retenidas.

¿Cómo formar parte de la terapia con perros?

Actualmente en Estados Unidos, existen bastantes organizaciones sin fines de lucro a las que puedes acudir, ya sea para formarte en terapia asistida con perros, o para solicitar el servicio a una institución, para algún centro de salud o de rehabilitación. En América Latina también existen varias organizaciones que tú mismo podrás investigar dentro de tu localidad.

Fuente: Mujer, otra Medicina