lunes, 30 de diciembre de 2013

BIENESTAR : Balance de fin de año...

En búsqueda del equilibrio

Balance de fin de año: reencontrarse con uno mismo

Para repensar nuestra vida es tan importante pensar en aquello que falta como en todo lo que se logró. Es necesario ser justos y objetivos al mirarnos en el espejo para poder proyectar objetivos a futuro. Conocé ejercicios sencillos y prácticos para lograr un mayor bienestar.
  • por  Nora Chimirri
A medida que se acerca fin de año, los balances y las planificaciones se ponen a la orden del día, generalmente, influenciados por el cambio de calendario. La tendencia a la crítica es muy fuerte en los argentinos, se juzga todo lo que no se consiguió y, muchas veces, se olvidan los logros. Por eso, es muy importante el sentido de justicia con uno mismo, lo que permite mirar la realidad con mayor objetividad y equilibrio, permitiendo llegar a un balance auténtico y útil para pensar en el futuro.
Un ejercicio sencillo que puede ayudar en el proceso de balance es escribir lo que se quería y se logró, lo que se consiguió sin pretenderlo (gracias a los “imprevistos”) y lo que no se puedo concretar. Una vez que se tiene la lista, se puede ver claramente dónde se está, qué debilidades y habilidades se tienen, qué se necesita y qué se quiere y de ahí empezar a pensar en el futuro.
También, hay que diferenciar qué es lo urgente y lo importante para llevar a cabo en el próximo año y darle tiempo real todos los días a lo que se considera importante. La batalla de la cotidianeidad muchas veces provoca que se olviden los objetivos y distrae del camino.
Otro ejercicio útil para no olvidarse los objetivos con el tiempo es, durante diciembre, escribir en una libreta lo que se quiere lograr en el 2014. A fin de año, con todo lo que se anotó se debe hacer una evaluación: ver profundamente lo que se quiere lograr y cómo se tendría que implementar desde lo físico, lo mental, lo energético y lo espiritual. Como segunda parte del ejercicio, se pueden armar carteles con los objetivos y esconderlos en lugares que nos puedan sorprender al encontrarlos, como una solapa que no se usa mucho de la billetera, el botiquín, una caja de zapatos, por ejemplo.
Finalmente, hay que evitar las excusas o justificaciones que nos hacen sufrir de antemano y ponen obstáculos en el camino. Somos humanamente divinos y divinamente humanos. Entonces, hay que ayudar a la parte humana para que cada vez sea más divina y permitir que la parte divina intervenga en lo humano.
Nora Chimirri, psicóloga especialista en terapias transpersonales y directora del Centro de Terapias Al Uno.

fuente:  Entre Mujeres