miércoles, 27 de noviembre de 2013

SALUD: Por què se deteriora nuestro Cerebro

Por qué se deteriora nuestro cerebro
Gastón Galleguillos B.*

En lo que sigue no expongo sobre lo que ya popularmente se sabe que es dañino para el cerebro. El sedentarismo, la mala nutrición, el tabaco, la falta de ejercicio, entre otras. Lo que se expone a continuación son fuentes del deterioro cerebral menos conocidas pero muy comunes en nuestra vida actual. 

El cerebro es un órgano que si se usa se desarrolla y si no se usa se deteriora. Y atención, si se usa bien, se desarrolla mejor y si se usa mal, se deteriora más rápido.

Conozcamos más de la función aprendizaje. Esta requiere de un continuo y variado flujo de distinto tipo de datos, información, actividades, etc. Aprendemos a partir de lo nuevo. Esta función está principalmente radicada en el hemisferio derecho. Desgraciadamente lo nuevo disminuye mucho cuando entramos a nuestra vida adulta luego que dejamos los estudios alrededor de los 25 años o antes.

Lo típico es que empecemos a trabajar dedicándole muchas horas a lo que hemos aprendido y después, en un día laboral (cinco de los siete) llegamos cansados a la casa, jugamos con nuestros hijos, conversamos con nuestra señora y ponemos el cerebro en remojo viendo televisión. Y  de vuelta al trabajo, usando las mismas áreas cerebrales que hemos desarrollado para hacer bien nuestro trabajo, sucede que nos hacemos cada vez más expertos. Y en algún momento hemos adquirido tal experiencia que empezamos a hacer nuestro trabajo en forma automática y, por tanto, se reduce enormemente la ejercitación de las áreas cerebrales implicadas y, sin darnos nos cuenta durante mucho tiempo, esas áreas se van deteriorando. Y -desgracia- este deterioro de suma al causado por el no uso de otras funciones cerebrales!



Nuestras actividades, que antes estimulaban las áreas cerebrales relacionadas con el aprendizaje tienden a ser más rutinarias. El aprendizaje compromete a muchas zonas cerebrales. Una función de extraordinaria importancia en esto es la memoria de trabajo. Ella está radicada principalmente en el lóbulo frontal que es el encargado de las funciones propiamente humanas. Esta actúa como el gran orquestador de las funciones que se requieren para aprender. No aprendemos desde cero,  recurrimos a lo ya aprendido áreas lo que está almacenado en nuestro hemisferio izquierdo. Y ya veíamos que lo nuevo es captado por el hemisferio derecho. Casi todo nuestro cerebro está comprometido cuando aprendemos.

No debemos dejar de considerar que para aprender necesitamos querer hacerlo. Si nos disgusta o nos deja indiferente el objeto de aprendizaje, simplemente no aprenderemos. Tal vez repitiendo, como cuando "calentábamos las pruebas" podremos recordar las materias por algunas horas, pero este conocimiento luego de esfuma.

El cerebro es un órgano que se guía por la ley del mínimo esfuerzo, lo que está muy bien para que seamos eficientes pero aquí también hay una trampa. Lo que te requiere más esfuerzo si lo haces a regañadientes, te genera disgusto y tiendes a evitar a hacerlo. Es por ello que -y lo aceptamos con toda naturalidad- es que tendemos a dedicarnos a aquello que no nos signifique salir de nuestra zona de confort que también tiene incorporada lo que sé hacer bien, lo que hago cómodamente. Si tengo capacidad para tocar piano, lo hago y si "no tengo dedos para el piano" no lo hago. Evito hacer lo que me cuesta, lo que realmente o por percepción equivocada pensamos que no tenemos capacidad o talento.Y me concentro en lo que requiere habilidades que he desarrollado a lo largo de mi vida que son sólo algunas de la enorme variedad de habilidades distintas y que requieren, en consecuencia, el uso de las distintas funciones cerebrales. Y qué pasa con las otras...Ugh!. ya lo sabemos: entran en un proceso de falta de uso y por tanto, de deterioro.

Estas son las malas noticias, las buenas noticias son qué ahora sabemos que podemos salirle al paso al deterioro e incluso mejorar el desempeño actual. Haríamos bien en querer aprender cosas nuevas ya sean conocimientos, habilidades musicales, manualidades, idiomas, etc.