domingo, 24 de junio de 2012


medicina / viviendas que se tornan inhabitables

Síndrome de acumulación compulsiva: cuando tirar cosas se vuelve imposible

La conducta patológica de guardar objetos “por las dudas” puede ser incapacitante. Diferencias con el coleccionismo y cómo debe encararse el tratamiento.

Por Arizona Gaudino
21/08/11 - 06:18
 
Síndrome de acumulación compulsiva: cuando tirar cosas se vuelve imposible Casos. El año pasado, el Gobierno porteño realizó una higienización total en una casa de La Boca, cuyo dueño juntaba basura. El cuarto de Federica, antes de iniciar la terapia.
Federica es promotora. Tiene 26 años. Llegó a Buenos Aires desde el Chaco, hace ya más de un año. Fue “traída” por sus desesperados padres con la ilusión de encontrar en la gran ciudad a alguien que se especializara en lo que su hija padecía desde la adolescencia: el síndrome de acumulación compulsiva (hoarding, en inglés), de reciente inclusión en los diagnósticos psiquiátricos y cuyo conocimiento y tratamiento eran hasta ahora casi nulos.
“Desde la adolescencia me cuesta tirar cosas. Rompí con mi novio, dejé varias carreras; me deprimí y empecé a guardar todo lo que caía en mis manos: peluches viejos, blisters de remedios, volantes que dan en la calle, boletos... Lo que más me costaba era la comida; la guardaba aunque tuviera moho. Y si me presionaban para que tirara algo, hacía miles de rituales y me quedaba la cabeza quemada”, cuenta hoy Federica (su nombre es ficticio porque pidió mantener el anonimato).
En Buenos Aires la esperaba Rafael Kichic, coordinador de la Clínica de Ansiedad y Estrés de Ineco, quien se había especializado en grupos de ayuda armados en EE.UU. por Edna Toa, considerada una autoridad mundial en este síndrome que para muchos pertenece al grupo de los trastornos obsesivos compulsivos (TOC), aunque hay polémicas abiertas.
En el origen de esta patología se esconden dos grandes emociones: el miedo y la inseguridad. “El acumulador no quiere tirar por dos razones: por temor a necesitarlos más adelante (“por las dudas”) y por apego emocional, porque cree que los objetos tienen vida”, explica Kichic. Por supuesto, el trastorno implica también un fracaso en la capacidad de tomar decisiones tan simples como “¿tiro o no tiro este boleto?” Ante la duda, el enfermo lo guarda. Y si lo tira, puede volver a buscarlo a la basura.
Psiconeurológicamente, esta patología estaría vinculada “con un neurotransmisor llamado serotonina y comprometería los ganglios base del cerebro, al igual que en la anorexia nerviosa o el TOC”, informa Eduardo Keegan, director de Carrera de Especialización en Terapia Cognitiva de la UBA y presidente de la Asociación Argentina de Terapia Cognitiva. Por eso, a nivel farmacológico se usan antidepresivos, como la sertralina y la paroxetina.
Pero coleccionar ciertos objetos puede ser un hobby muy placentero. ¿Cómo saber cuándo este coleccionismo se convierte en patológico? “El criterio de la acumulación excesiva es contextual. Si el acopio es funcional y con sentido, lo llamamos coleccionismo: hay placer en la colección, y no es compulsivo. En la acumulación patológica, en cambio, no hay valor estético ni lógico”, explica Keegan.